Estimados camaradas:

Este año celebramos el 100 aniversario de la Gran Revolución Socialista de Octubre en 1917 en Rusia que ha dejado su huella en cada rincón del planeta, durante muchas décadas.

La Revolución de Octubre demostró el potencial y la capacidad de la clase obrera de cumplir con su misión histórica como la única clase verdaderamente revolucionaria, de liderar el primer intento de construir el socialismo-comunismo.

La Revolución de Octubre resaltó, al mismo tiempo, el papel insustituible de la fuerza dirigente de la revolución socialista, el Partido Comunista, la gran fuerza del internacionalismo proletario.

Hoy día, a pesar de los acontecimientos desde entonces, estamos aún más seguros y categóricos respecto la vigencia y la necesidad del socialismo-comunismo.

El derrocamiento contrarrevolucionario no cambia el carácter de la época. El siglo XXI será el siglo de un nuevo ascenso del movimiento revolucionario mundial y de una nueva serie de revoluciones socialistas.

Las luchas diarias para conquistas parciales y más generales son, sin duda, necesarias pero no pueden proporcionar soluciones sustanciales, a largo plazo y permanentes. El socialismo sigue siendo la única salida.

La necesidad del socialismo se destaca por la mismísima agudización de las contradicciones en el mundo capitalista contemporáneo, en el sistema imperialista internacional. Las condiciones materiales para el socialismo, es decir la fuerza de trabajo y los medios de producción, han madurado en el capitalismo.

El capitalismo ha socializado el trabajo y la producción a niveles sin precedentes. La clase obrera, la principal fuerza productiva, constituye la mayoría de la población económicamente activa. No obstante, los medios de producción, los productos del trabajo social son propiedad privada de los capitalistas.

Esta contradicción es la raíz de todos los fenómenos de crisis de las sociedades capitalistas contemporáneas, como son las crisis económicas, la destrucción del medio ambiente, el problema de las drogas, la larga jornada laboral a pesar del gran aumento de la productividad laboral, que, sin embargo, coexiste con el desempleo, el subempleo, la intensificación de la explotación etc.

Al mismo tiempo, esta realidad señala la necesidad de abolir la propiedad privada de los medios concentrados de producción, socializarlos y utilizarlos de manera planificada en la producción social, la planificación de la economía por el poder obrero con el fin de lograr la prosperidad popular.

Estimados camaradas:

El legado teórico de la Revolución de Octubre, enriquecido con la experiencia de las revoluciones socialistas que tuvieron lugar a continuación, es valioso.

Se ha confirmado en la práctica que la teoría marxista-leninista respecto la revolución ha sido correcta, partiendo del análisis sistemático global del imperialismo, que la revolución madura en el transcurso de los acontecimientos históricos y estalla en un momento determinado por una combinación de causas objetivas y subjetivas.

Los burgueses y todo tipo de renegados distorsionan u ocultan la importancia de la Revolución de Octubre porque obviamente entienden muy bien que a través de su victoria, la teoría y las ideas del marxismo se convirtieron en una fuerza material, movilizaron y siguen movilizando a millones de trabajadores en todo el mundo contra el poder del capital que salieron victoriosos y organizaron su propio estado obrero que es la forma más elevada de democracia que ha conocido la humanidad.

La postura nihilista hacia el socialismo que hemos conocido, la adopción de puntos de vista que hablan de un fracaso total –porque su curso fue interrumpido- es una postura anticientífica y ahistórica, y lleva a callejones sin salida.

El socialismo fue construido, desarrollado, y comenzó a resolver graves problemas económicos y sociales. Sin embargo, por varias razones, no se hizo posible demostrar y sobre todo liberar, a lo largo del curso de su construcción, el potencial inherente para su constante desarrollo y perfeccionamiento, para consolidarse en la lucha contra el sistema capitalista.

Sin embargo, esto no niega la contribución y el papel del sistema socialista, tal como fue formado en el siglo XX, independientemente de las deficiencias, las debilidades y los errores que se produjeron a lo largo de este curso difícil.

La Revolución de Octubre confirmó en la práctica el análisis leninista respecto el eslabón más débil de la cadena imperialista. Hasta entonces, lo que le faltaba al movimiento internacional era el fundamento teórico de la posibilidad de victoria de la revolución socialista en primer lugar en un país o en un grupo de países que se destacarían como eslabones débiles, como resultado de la agudización de las contradicciones internas bajo la influencia de los acontecimientos internacionales.

Por supuesto, debido al desarrollo económico y político desigual, es posible que tales características se manifiesten en países de nivel de desarrollo medio o bajo, donde el proceso revolucionario puede comenzar con mayor facilidad, pero es extremamente difícil que la construcción socialista continúe de manera victoriosa. Los análisis de Lenin contribuyeron al desarrollo del marxismo y del pensamiento estratégico de los bolcheviques en su conjunto.

Fue decisiva la contribución de Lenin y del partido bolchevique en la confrontación contra la sección de la socialdemocracia que, violando las decisiones de la II Internacional, apoyó a las clases burguesas de sus países, a veces votando por los créditos de guerra en el Parlamento, otras veces participando en gobiernos que libraban guerras, supuestamente para que se lograra un “desarrollo pacífico”, defendiendo la “paz imperialista” con la pistola en la cabeza de los pueblos. Una línea política que inevitablemente les enredaba aún más profundamente en la guerra imperialista, en la agudización de las contradicciones y los antagonismos de los estados imperialistas y sus alianzas.

Lenin con la línea estratégica que siguió, determinó que desde el punto de vista del movimiento revolucionario de la clase obrera cuyo objetivo es la revolución y la conquista  del poder obrero, la cuestión no es una simple oposición “pacifista” a la guerra, sino la utilización de brechas que objetivamente en tales condiciones se crean en el campo imperialista, la utilización del debilitamiento de la burguesía en cada país con el fin de convertir la guerra imperialista en cada país en una lucha por el derrocamiento del poder burgués que trae la muerte y la pobreza para los hijos de la clase obrera y para los pueblos de todos los países.

Lenin, tomando en consideración la experiencia de la Revolución de Octubre, se ocupó particularmente de las cuestiones del poder del nuevo Estado obrero. Hizo una contribución especial a la identificación de los gérmenes de los órganos del nuevo poder.

Esta experiencia y lecciones tienen un valor permanente en cuanto a la organización de la lucha obrera y popular, cuando se intensifica la lucha de clases en condiciones de crisis revolucionaria, de situación revolucionaria, a la organización y la expresión de la alianza de la clase obrera con los sectores populares pobres, sus aliados naturales, los campesinos pobres y los trabajadores autónomos, con la clase obrera en la vanguardia, su transformación en fuerza revolucionaria, capaz de dirigir un enfrentamiento decisivo contra el poder burgués y formar las nuevas instituciones obreras-populares del nuevo poder.

El KKE, al estudiar la experiencia valiosa de la Revolución de Octubre, ha llegado a la conclusión fundamental que la determinación del objetivo político, del poder obrero, se debe hacer en base a la definición objetiva del carácter de la época que se determina por el movimiento de la clase que objetivamente está en el primer plano del desarrollo social.

Esto define el carácter de la revolución y no la correlación de fuerzas, según sostienen algunos Partidos Comunistas.

Por supuesto, la correlación de fuerzas entre las dos clases rivales básicas, la burguesía y la clase obrera, así como la postura de las capas medias, es un factor decisivo respecto el momento oportuno para la revolución socialista. En este sentido, un partido comunista debe tomar en cuenta la “correlación de fuerzas de clase”, en el sentido leninista, es decir, en términos de la relación de las clases con el poder.

Al mismo tiempo, el Partido Comunista debe tomar en cuenta y evaluar la correlación de fuerzas en el movimiento obrero, los movimientos de sus aliados sociales, como un elemento necesario para hacer las maniobras adecuadas posibles, para elaborar consignas, para que las masas, a través de su propia experiencia, se atraigan en la lucha por el poder.

Sin embargo, esto no puede servir en ningún caso como coartada, para la sumisión, participación o tolerancia del movimiento obrero y comunista a cualquier forma de gobierno burgués en el marco del capitalismo.

En Grecia, en los últimos años de la crisis, han florecido todo tipo de fabricaciones ideológicas burguesas y oportunistas. Ha tenido lugar y todavía se desarrolla una discusión acerca de la necesidad de la formación de un gobierno de “izquierda”, “progresista”, “democrático”, “antiderecha”, “anti-memorandum”, “patriótico”, “nacional”, “universal” (todos estos nombres se han utilizado para describir tales gobiernos) como una propuesta inmediata de salida de la crisis económica y de la política antipopular.

Estas propuestas se hacen tanto por los partidos burgueses tradicionales como por otros partidos burgueses recién fundados y por partidos en el ala “izquierda” del espectro político. El movimiento obrero debe rechazar todas estas trampas que pretenden manipular la lucha obrera y popular y asimilar al movimiento.

La experiencia histórica nos enseña que los primeros gobiernos “obreros”, “de izquierdas” surgieron por partidos socialdemócratas o como gobiernos de coalición de partidos socialdemócratas con otros partidos burgueses. No ha habido ningún caso en la historia del movimiento obrero internacional y en aquel período, es decir después de la I Guerra Mundial, que estos gobiernos no surgieron como resultado de las maniobras de la burguesía para confrontar el levantamiento revolucionario, para asimilar el descontento de los trabajadores y de los pueblos en condiciones de una crisis económica muy profunda, antes o después de la guerra.

El objetivo de un gobierno “de izquierdas”, “obrero” en el marco del poder capitalista, sin el derrocamiento revolucionario, mediante procesos parlamentarios, fue adoptado posteriormente por partidos comunistas como un objetivo intermedio con medidas de transición. El objetivo de este, como se creía, era facilitar la lucha por el socialismo y resolver algunas demandas populares apremiantes.

Pero la experiencia ha demostrado que en ningún lugar a pesar de las buenas intenciones de los partidos comunistas, no han logrado abrir una ventana, ni mucho menos abrir el camino hacia el socialismo, ni siquiera estabilizar ciertas conquistas del movimiento popular. De la experiencia de varios países, en algunos antes y en otros después de la II Guerra Mundial hasta el presente, algunos partidos comunistas se han encontrado desarmados a nivel organizativo, ideológico y político.

La experiencia histórica y la importancia de la gran Revolución de Octubre son incomparables. Ha confirmado que la salvación de la clase obrera y de las demás capas populares en condiciones de crisis económica y política capitalista, en condiciones de guerra imperialista, es posible solamente a través del camino de derrocamiento del poder y de la propiedad capitalista, lo que presupone el debilitamiento y la quiebra total tanto de sus diversas formas “izquierdas” mediante las tendencias del reformismo-oportunismo peligroso y de la “izquierda gobernante”, que en Grecia está expresada por SYRIZA.

Cabe destacar la evaluación del KKE en nuestras Tesis para el XX Congreso de nuestro partido ya que estamos en la sede del Parlamento Europeo: Los acontecimientos después del estallido de la crisis mundial en 2008-2009 confirman que la Unión Europea y la zona euro no son una formación coherente, estable y permanente. Las políticas de la Unión Europea no pueden lograr atenuar la desigualdad en el seno de la zona euro y de la UE; al contrario se destaca un crecimiento de la brecha entre los Estados-miembros. Se confirma la posición leninista de que las Naciones Unidas de Europa o serán socialistas con la clase obrera en el poder, o no existirán, no podrán servir los intereses de los pueblos y el progreso.

Estimados camaradas:

A finales de marzo, nuestro Partido celebrará su 20º Congreso con el objetivo básico el fortalecimiento ideológico-político-organizativo total del Partido y de su Juventud como partido de la revolución. Este fortalecimiento es una condición previa necesaria para llevar a cabo las tareas complejas del reagrupamiento del movimiento obrero, de la construcción de la alianza social en dirección anticapitalista-antimonopolista, en la lucha contra la guerra imperialista, con el objetivo del poder obrero.

De este fortalecimiento del Partido depende además su capacidad de preparar al pueblo para estas tareas en dirección de ruptura y derrocamiento del sistema capitalista. Esto es aún más válido en condiciones cuando todo parece inmóvil, o todo se mueve lentamente hacia el objetivo del contraataque obrero-popular, o incluso en un período en que hay retrocesos.

Nuestro Partido ha llegado a la conclusión de que el hecho de que el contenido revolucionario, las conquistas que surgieron como resultado de la Revolución de Octubre se debilitaron bajo el impacto de intentar resolver problemas existentes en la construcción socialista en dirección equivocada, siguiendo recetas capitalistas, un curso que coincidió cronológicamente con las resoluciones del XX Congreso del PCUS en 1956 que se expresaron en forma extrema a través de la Perestroika en 1985 y la contrarrevolución en su conjunto en 1991.

Sin embargo, todo esto ni cambia ni altera la dinámica interna de la construcción socialista, ni tampoco la importancia decisiva de la Gran Revolución Socialista de Octubre de 1917.

Los acontecimientos en el Movimiento Comunista Internacional, la división en el Movimiento Comunista Internacional, cuestiones de estrategia jugaron un papel importante en la formación de la correlación de fuerzas mundial.

Nuestro Partido ha aprendido de las debilidades y lo errores que ha cometido en el pasado, como ha sido la falta de preparación teórica y política para evaluar el desarrollo de la contrarrevolución en la URSS a tiempo.

Consideramos que es responsabilidad y derecho de cada partido comunista de estudiar cuestiones teóricas del socialismo, evaluar el curso de la construcción socialista, sacar lecciones en cuanto al frente contra el oportunismo a nivel internacional, preparar a las fueras del Partido y en general las fuerzas de clase para comprender la lucha de clases a nivel internacional, para explicar en base científica y clasista los retrocesos en el progreso y desarrollo social. En este espíritu internacionalista y comunista intentamos seguir los acontecimientos actuales en países como China, Vietnam, Cuba y otros.

La explicación científica y la defensa de la contribución del socialismo en el siglo XX es un elemento que fortalece la estrategia revolucionaria del movimiento comunista.

El estudio de las contradicciones, de los errores subjetivos de todo el progreso histórico es un proceso de desarrollo de la teoría del socialismo-comunista que llevará a la revitalización ideológica y política del movimiento comunista y le proporcionará una fuerza aplastante en su nueva ofensiva y victoria final.

Entre nuestras tareas principales hoy es restaurar entre los trabajadores la verdad respecto el socialismo del siglo XX, sin idealizaciones, objetivamente y libre de las calumnias de la burguesía que se basan en las catástrofes provocadas por la contrarrevolución.

Hoy día, el capitalismo es todavía fuerte, pero no es invencible. La crisis capitalista ha demostrado aún más intensamente los límites históricos del sistema capitalista. Las uniones imperialistas como la UE y la OTAN, establecidas en el “terreno” capitalista y para la defensa de los intereses monopolísticos, no están libres de antagonismos interimperialistas, tanto en su interior como con otras potencias imperialistas.

En particular, en la fase actual deberíamos estar más preocupados respecto sus contradicciones, con el surgimiento de fuerzas populistas, de la ultra derecha, euroescépticas en dirección reaccionaria, en todos los países de Europa y en EE.UU., después de la elección de Trump. Por supuesto queda por ver cómo será trazada la política de EE.UU. después de la inauguración presidencial, porque la batalla electoral tiene más elementos, como es el populismo. Es cierto que EE.UU. continuará con su política imperialista porque sigue siendo la primera potencia mundial en económica y militar. Pero se preocupa por la ocupación de la segunda posición a nivel económico mundial por China y además por el cambio en la balanza comercial a expensas de EE.UU. y a favor de China, al mismo tiempo que China es el número 1 acreedor de  EE.UU, que le debe (EE.UU. a China) más de 1,5 billones de dólares. Así que EE.UU. considera como adversario principal a China, que además tiene buenas relaciones con Rusia que es la segunda potencia militar en el mundo.

Camaradas:

Es nuestro deber como movimiento comunista seguir de cerca todos estos acontecimientos, intercambiar puntos de vista, informaciones, determinar una postura y actividades conjuntas respecto la situación internacional y los acontecimientos que amenazan a nuestros pueblos.

Para que las generaciones presentes y futuras, el nuevo turno de la clase obrera que entra en la producción y en el movimiento digan que:

El siglo XX comenzó con la mayor ofensiva de los proletarios de todas las épocas y terminó con su derrota temporal. El siglo XXI traerá el derrocamiento final y esta vez irreversible del capitalismo y la construcción del socialismo-comunismo.

Lo esencial es que se ha roto el hielo, que se ha abierto el camino, que se ha indicado la dirección.

¡Viva los cien años de la Gran Revolución de Octubre!